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10 nov 2011

LA REPRESENTACIÓN GRÁFICA EN LA ETNIA INDÍGENA EMBERA DE COLOMBIA



Unos apartes de la conferencia que compartí en el Museo textil de Oaxaca, como actividad complementaria de mi exposición Kipará:

La historia, la antropología y otras ciencias afines han podido demostrar que el hombre a partir de su evolución racional inteligente, empezó a trazar sobre materiales líticos representaciones mentales —ideogramas— reales o imaginarias; en ellas plasmaban figuras esquematizadas, escenas que para su época e inclusive para la nuestra resultan familiares. El soporte sobre el que se han plasmado esos ideogramas ha ido variando, de acuerdo a los recursos, necesidades e intencionalidad del emisor; se pueden encontrar sobre piedra-hueso-piel-metal-papel-fibras vegetales e inclusive el mismo cuerpo, como en el caso de los tatuajes —los Maorí de Australia, los Noa de Chile, entre otros—.

Todos aquellos ideogramas, algunos simples otros de mayor complejidad, nos quieren decir algo, nos están transmitiendo un mensaje que en ocasiones solo logra ser interpretado por los integrantes del grupo social del emisor —de la etnia o comunidad—. Esta acción es producto de un proceso en el que se sintetiza la realidad por medio de la abstracción, y para llegar a ella, el hombre ha analizado y reflexionado previamente a través de sus sentidos en aquellos aspectos de la forma real, reduciéndolos hasta traducirlos en símbolos; en este proceso la forma real vacía su contenido para conservar solo unos rasgos, que a los ojos del creador son los más representativos y que permitirán la identificación por parte del receptor.


En los símbolos se sintetizan las características que hacen distinguible a cada ser, a cada cosa; cada uno constituye un sistema de códigos, manejado por los miembros de la comunidad y al extraviarse dichos elementos simbólicos, se pierde gran parte de la esencia de la vida y la memoria, en sí, de la identidad; se pierden los componentes referenciales que hacen sobrevivir y transmitir tras generaciones todo un bagaje cultural.

Pintura en hipogeo de Tierradentro-Colombia

Petrogligo en Santa Rosa de Tastil-Argentina

Para la etnia indígena Embera[1] la representación gráfica responde a necesidades concretas de simbolizar el mundo: animales, plantas, elementos cotidianos y entidades sobrenaturales —los jai—, y ello se hace sobre la propia piel o sea el /kipará/, que significa en lengua /êpera pedea/ pintura facial y corporal, constituyéndose en un elemento de vital importancia en la estructura cultural de la etnia, por su función primordial de identificación y aceptación. Por medio de ella interactúan los diferentes componentes de su mundo —dioses, hombres, animales, plantas, objetos — en sí todos los integrantes de la madre tierra. Cuando una mujer porta en su pintura los símbolos que identifican la ranita /qôqôe nephâ/, los que la observan los identifican y comprenden que ella la está aceptando como parte de su mundo; se establece un puente de comunicación entre el Jaibana (chamán) y el mundo de las esencias, habitado por los jai (esencias ó espíritus), logrando una relación entre lo humano, lo natural y lo mítico.

[1]
La etnia Embera está constituida por cuatro 4 grandes grupos: EMBERA, EMBERA CHAMÍ, EMBERA KATIO y EPERARA SIAPIDARA. Su idioma es el /epera bedea/ que significa palabra de Embera. Están ubicados en los departamentos —estados— de Antioquia, Bolívar, Caldas Caquetá, Cauca, Chocó, Córdoba, Nariño, Putumayo, Risaralda y Valle del Cauca; son el pueblo indígena colombiano de mayor dispersión territorial.


Mujer con kipará
Detalle de boa mítica

Para la representación sobre la piel se emplean como instrumento el nebú —trazador de diversos calibres, uno blando extraído del tallo de la iraca y uno a manera de tenedor proveniente de la caña guadua—, y dos pigmentos de origen natural: uno negro, extraído de la jagua — Genipa Americana — y otro rojo sacado de la bija o achiote — Bixa Orellana —.

Orca Caizamo haciendo kipará

Existen varios tipos de /kipará/, ellos son:
  • Pintura de Antigua 
  • Pintura de Jaibana y sus ayudantes 
  • Pintura de fiesta —la Jovenciada /ugarawêra jemene/ y la Inauguración de casa /te phurrute/— 
  • Pintura Cotidiana 
  • Pintura para protección o negra /phaima/ 
Niños de Playita con kipará

Jovencita con atributos vestimentarios de "jovenciada" 

En el momento actual la práctica cultural del kipará se está perdiendo por factores como la colonización en zonas de resguardo, la violencia y el desplazamiento forzado a causa del conflicto armado interno y la extracción de recursos naturales en el Chocó y Antioquia, haciendo que las comunidades abandonen sus territorios ancestrales y con ello sus tradiciones.

13 mar 2010

KIPARÁ - 2010




La exposición KIPARÁ: Pintura Corporal Embera, es el resultado de un proyecto de Investigación realizado durante los años 1995-1996, en torno a la práctica cultural de los indígenas Embera en el Chocó. Se realizó un trabajo de campo con 3 comunidades de vertiente: Catrú y Playita –ubicadas en el medio Baudó- y Jengadó –en el río Atrato, y una de montaña, Aguasal –Alto Andágueda-.

El /kipará/, significa en lengua /êpera pedea/ pintura facial y corporal, y es un elemento de vital importancia en la estructura cultural de la etnia Embera, porque posee una función primordial de identificación y aceptación. Por medio de ella, interactúan los diferentes componentes de su mundo - dioses, hombres, animales, plantas, objetos - en sí todos los integrantes de la madre tierra. Cuando una mujer porta en su pintura los símbolos que identifican la ranita, los que la observan los identifican y comprenden que ella la está aceptando como parte de su mundo. Se establece un puente de comunicación entre el Jaibana (chamán) y el mundo de las esencias, habitado por los jai (esencias ó espíritus), logrando una relación entre lo humano, lo natural y lo mítico.

La acción “del pintar” es producto de un proceso en el que se sintetiza la realidad por medio de la abstracción, y para llegar a ella, el hombre ha analizado y reflexionado previamente, a través de sus sentidos en aquellos aspectos de la forma real, reduciéndolos hasta traducirlos en símbolos. En este proceso, la forma real vacía su contenido para conservar solo unos rasgos, que a los ojos del creador son los más representativos y que permitirán la identificación por parte del receptor. La representación se hace sobre la piel, con el empleo de dos pigmentos: uno negro, extraído de la jagua –Genipa Americana- y uno rojo, sacado del achiote –Bixa Orellana-.

En los símbolos se sintetizan las características que hacen distinguible a cada ser, a cada cosa; cada uno constituye un sistema de códigos, manejado por los miembros de la comunidad. Al extraviarse dichos elementos simbólicos, se pierde gran parte de la esencia de la vida y la memoria, en sí, de la identidad; se pierden los componentes referenciales que los hacen sobrevivir y transmitir tras generaciones todo su bagaje cultural.

Existen varios tipos de /kipará/, ellos son:



  • Pintura de Antigua
  • Pintura de Jaibana y sus ayudantes mujeres
  • Pintura de fiesta -la Jovenciada /ugarawêra jemene/ y la Inauguración de casa /te phurrute/
  • Pintura Cotidiana
  • Pintura para protección o negra /phaima/

Luego de 12 años de esa convivencia, decido retomar lo compartido con los Embera y hacer mi planteamiento personal, por medio del bordado sobre papel. Para ello empleo la técnica del stitch, por guardar similitud estética/formal con el dibujo. Como soporte se trabaja papel artesanal elaborado con fibras naturales -algodón, chingalé, esparto, junco, cascarilla de arroz, bagazo de caña, caña flecha, palma de yuca- intervenido con hilos de algodón y de seda.

El texto de presentación de la obra “Trazar sobre la piel - cuando los dibujos se vuelven bordados”, fue escrito por Yosi Anaya, destacada artista e investigadora mexicana. Algunos apartes del texto:

De cierta manera, el papel y la fibra están entrelazados y yuxtapuestos a lo largo de la historia. El trabajo de Martha Alvarez entre los Embera, pueblo del Chocó colombiano, nos lo recuerda, donde su presencia en 1996 hace catorce años, en varias localidades les animó a no guardar sus textos plasmados sobre la piel, sino a portarlos abiertamente a pesar de los cambios realizándose en torno a sus vidas.

(…) Durante esos meses de convivencia, los Embera vieron a Martha en su práctica cotidiana de hacer los dibujos en su libreta. No permitían fotos, sin embargo le acompañaron en sus dibujos. Incluso le aconsejaron y dirigieron los diseños en esos bocetos hasta que ellos mismos quedaron satisfechos. Ese levantamiento de más de 300 dibujos lleva el consenso de aprobación de las comunidades. ¿Cómo vieron los Embera los dibujos delineados en su libreta y hojas de papel a diferencia del Kipará sobre sus propios cuerpos?. Martha experimentó con diferentes modelos y escalas de figura humana hasta que encontró uno sencillo como soporte, que no posara una distracción o barrera de comprensión entre diferentes paradigmas. Parecería raro que alguien de afuera se interesara por esas cosas, sin embargo admite Martha, que ellos le hicieron saber que ellos querían delegar la tradición a los que vienen.

Cuando Martha sale de la zona, lleva la despedida que es a la vez la bienvenida para una futura ocasión: sale como uno de ellos – pintada. El texto Embera le cubre su cuerpo.